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05 abril 2009

Los primeros chaos


En general, estoy acostumbrada a las despedidas. Desde que tengo uso de razón me ha tocado dosificar el tiempo entre los míos, yendo de acá para allá para estar con los unos y esperando la próxima visita para ver a los otros, dejando atrás adioses, recuerdos e instantáneas, que ahora el facebook se ha encargado de oficializar en álbumes donde todos ponemos lo bonito o lo choriflais que lo pasamos, no?

La división a lo ameba no logré realizarla nunca (Y no querid@s, no le busquen la connotación sexual que una amiga bióloga observó en mi inocente frase) así que lamentablemente el tiempo de calidad se reduce, aunque no se descarta, más aún ahora que me quedan ya oficialmente 24 días de hasta prontos.

Los primeros chaos son los más relajados, no menos valiosos ni intensos, pero no está la presión de la inmediatez del adios oficial, en donde ya no hay vuelta atrás y los abrazos que no diste antes no los obtendrás hasta la bienvenida (si es que)

La letanía chillaneja ha hecho que esté más ocupada de devolver a su lugar mi ombligo rebelde, por tanto festín a la romana, mientras mi padre sirve y comparte sus vinachos a destajo. Puede que esa cuota de alcohol aporte más al relax, cada día parece domingo aquí y el frío llama a moverse lo menos posible mientras haya comfort hogareño, el cual añoraré en este año fuera de todo. No es que no quiera pensar en canguros y en lo que viene, estoy expectante, pero tengo tantas ganas de aprovechar lo que no podré alcanzar a la distancia de un pasaje en bus, que la alienación de estos días la disfruto como nunca. En fin, esto de decir chao está recién comenzando.

Próxima parada: retiro espiritual posmoderno, es decir, Puerto Varas y la picá de la Flaca Mayi.

Foto: Estación de Trenes de Chillán.

12 marzo 2009

La cabeza allá y las dos patas acá

Mmm, los bichos allá son re brígidos, mi mamá me dijo que vio en la tele que está la serpiente más venenosa, uf estarán en las plantaciones de tomate también? Tailandia es una buena opción, sólo hay que evitar que te metan droga en la mochila como en las películas... Podré continuar mi épico desayuno de avena con fruta y yogurs?? Hay doritos en los países desarrollados?? A cuánto están los conciertos? me pegarán el palo como acá?

Aún no me entregan los resultados... tendré tuberculosis, una sombra en el pulmón? Qué hago si estos gringos me pintan como frijolera? Por qué el examinador era tan guapo!, estos gringos quieren conspirar contra mí... y yo que pensé que no iba a balbucear tanto y repetir la palabra well a cada rato. Tengo que pagar cuentas, cortar el teléfono, adaptar a mi hermana, instalarle la lavadora. Tengo que ver a mi abuela y abrazarla. Debo tranquilizar a mi padre y que mi madre me tranquilice a mí. Necesito tiempo extra para juntarme con los cabros... Ojalá baje el dólar, los pasajes hay que ir a sacarlos...

Los chiquillos me están esperando, hasta con cacharrito, adonde estarán ahora? Tengo que volver a manejar, pero allá conducen al revés. Chuta qué ropa llevo, calcetas chilotas? chaleco de alpaca, trikini de hilo? Y mi música?? no puedo estar sin ella... Mejor llevo ropa liviana, allá hace calor, es más es un horno. Soportaré ser temporera? Igual es la mejor forma de juntar monedas, y después un poco a la vida. Estaría bueno nadar en la playa, humm Tailandia me suena una buena opción...

17 febrero 2009

La recta provincia

En estos días me pongo ermitaña, mamona y autorreferente. Y no, no estoy con la regla. Suena horrible de mi parte y me carga, pero cuando viajo a la casa de mi madre en Puerto Varas, la estadía además de convertirse en un retiro espiritual con cable, internet y comida exquisita, es el ambiente preciso para echar a andar la cabeza.

Hay más tiempo para el ocio mental (además del que constituye hacer zapping, hablar weas en msn y actualizar el facebook cada dos segundos), pensar en exceso acerca de todo, las decisiones tomadas, los planes en proceso, la insoportable levedad del ser (que en mi caso es pesadez) y esas cosas que Kundera diría mejor que yo seguramente. En especial los dichos y actos inconclusos, las metidas de pata, las despedidas, lo que podría haber sido de una manera y acabó siendo todo lo contrario. Básicamente revolver mierda con cuchara de palo y aplicársela en la cara, dejarla secar, removerla y volver a echarla en la olla putrefacta para seguir aplicando.

No es el mejor de los ejercicios quizá, pero para mí el revolverme la cabeza parece que es tan necesario como ir al baño, perdonando lo escatológico de todas mis analogías. Igual, las condiciones en las que lo hago son óptimas, estoy rodeada de mi gente, estoy de buen ánimo la mayor parte del día y no quiero abrir la ventana para lanzarme por ella sino para respirar y mojarme la cara con la lluvia. Así que si lo intenta con varios litros del alcohol en el cuerpo, con Tool o los queridos cetáceos de Sigur Ros de fondo, (o Ken Lee para los más sufridos) probablemente se resbale en la mierda, quedando inconsiente para terminar muriendo en su propio vómito. Bueno, es una opción.

Ahora, el punto es si cuando esté lejos de mi retiro, la mierda va a tornarse en bellos capullos de flores que acaben alegrando mis días, y me sienta renovada y con ganas de cosas nuevas, yadayadayada. Pero como mi naturaleza es más apática que con espíritu de mina de comercial de toalla higiénica (esas que se sienten frescas y activas para salir a andar a caballo con pantalones blancos), creo que probablemente archive lo seudo reflexionado para retomar hasta nuevo aviso. Y ahí el compilado con música para el momento masoquista no me lo saca nadie.

Foto: http://davidart.zoomshare.com. Óleo sobre lienzo, impresión digital sobre lienzo.Tamaño 100x70cm. (2007).