13 noviembre 2009

Carretera perdida



Se acabaron los días de caravan. Había que salir de la rutina que ya me estaba dejando pegada en Gatton, de cierta forma, 4 meses ya se estaban volviendo peligrosamente monótonos entre la pega y lo cotidiano de partir al súper, hacer el pedido, lavar la ropa, ver 20 mil veces los capítulos de Family Guy en el PC junto al pierno... Más encima, todos los que fui conociendo desde que llegué al pueblo han ido partiendo a distintos rumbos y nos fuimos quedando los últimos, esperando encontrarnos en algún otro rincón de la interminable Australia.

Luego de un poco más de 2 meses trabajando para recuperar mis ahorros dejados en el Sudeste Asiático, consideré que estaba lista para seguir recorriendo. Los días de empacar vegetales, cortar brócoli a todo sol se terminan por un rato cabritos! Ahora quiero convertir mi tostado fascinante de granja en uno de guata al sol en las playitas de la costa este. Me tomará unos días el borrar la polera que tengo marcada, pero dándome vuelta y vuelta como pescado en el sartén, creo que mi piel lucirá un poco más decente.

Por algo vine a este país: viajar, así que sí, definitivamente 4 meses en Gatton fueron más que suficientes, a pesar de que en medio de las casas rodantes varadas viví unforgetablesss momentss, como las fiestas multiculturales, la fonda del 18, las hamburguesas gratis los miércoles en la iglesia bautista, los amigos y amigas del Caravan Park...

Así que con la Feña, mi compañera de ruta, decidimos cortar por lo sano y no ser como Perico, al comprarnos un tocomocho para poder andar libremente por la vida. La verdad la opción es la más barata para poder conocer lo más posible de este país, pues fíjense que el transporte y el hospedaje son requetecaros. Por ejemplo, por ir desde Brisbane hasta Bundaberg en el norte (unos 350 km de distancia, o sea como de Santiago a Talca??) te cobran 100 dólares en bus! o sea casi 50 lucas! Un dineral que podemos usar para echar unas 3 veces bencina con el estanque lleno en nuestro tocomocho nuevo, avanzando mucho más que 350 km. Además, los buses no llegan a todos lados y he ahí la gracia, poder meterse en rincones inhóspitos, descubrir nuevos lugares, etc.

Partimos a Brisbane el martes pasado junto al Max, nuestro amigo mecánico, pues nosotras sola hubiéramos comprado el auto porque tiene linda la pintura y los asientos, del resto no tenemos idea. Aunque ahora ya sé ver el nivel de aceite y me falta un curso intensivo de cambiar ruedas, pero eso lo dejo para más adelante. Llegamos a una tienda de autos usados con los precios hechos para mochileros. Acá para sacar el registro tienes que ir antes donde un mecánico que te revise la máquina y te diga todo lo que tienes que arreglar para que luego cuando dejes todo tiqui taca él te dé un papelito que te permite sacar el famoso Rego en la oficina de transportes. Tengo amigos que han estado webiando más de dos semanas o casi un mes para lograr pasar el llamado "Safety Check", y a veces por tonteras como cambiar un pernito o porque la pintura está fea en un lado, etc. y recién ahí logran sacar el permiso.


Pero bueno, como wenas chilenas nos fuimos adonde esta tienda que se llama "Kelly's Cars" y te hacen la venta a lo "colombian way" como ellos le llaman. Esto, consiste en que en vez de mandarte a un mecánico que te haga el Safety Check, te mandan a uno que te mira un poco el auto, le mueve unas perillitas y te dice ya, aquí está el papelito para sacar el Rego. Es la forma más rápida, el Max quizo preguntarle al dueño qué pasaría si llega un colombiano a pedir lo mismo, como le dirá que hace la venta, a lo chilean way??

La joyita es un Mazda 323 1.6 de 22 años (parece que me gustan de esa edad ahora jajaja), es chiquito pero cumplidor y tiene espacio incluso para poner un colchón inflable que tiene la Feña en la parte de atrás, corremos los asientos y cabemos justito, ya lo probamos la primera noche y no dormí para nada mal. La otra opción es ir a un lugar y acampar, le tenemos su buen equipo de camping: 2 carpas, una cocinilla a gas en latitas (pulenta!) el ya mencionado colchón inflable, saco, mantas, cooler y una cajita para la comida. Nos hemos manejado re bien los últimos 4 días, paseando por Noosa Heads y ahora estamos en una playa llamada 1770 (no me pregunten por qué se llama así, yo pensé que se trataba de un pueblo fantasma con gente que aún vive como en el siglo 18, pero no, es sólo un pueblo con nombre de año)

Noosa Heads

En eso estoy ahora, lidiando con el tráfico cambiado hacia la izquierda, creo que estoy acostumbrada pero a veces me tupo un poco. Trato de manejar tranquila y no colapsar con estos australianos que les encanta manejar rápido, lo bueno es que creo que manejan bien, mejor que los chilensis diría yo. La vida itinerante me gusta, es relajante saber que puedes ir adonde te lleve la bencina y el presupuesto alcance antes de tener que volver a las lechugas o las frutas de nuevo.

Town of 177o

Quizá el contacto ahora será más intermitente, pero deje su mensaje cuando quieran, espero saber de todos y yo por mi lado daré señales de donde estaré parando.

Saludos a todos los cabros y cabras!
Ahí se ven!





18 octubre 2009

Pierna y pierno



31 agosto 2009

Remembranzas de un loquillo tour...




Plop! Se renuevan las transmisiones en este intento bitácoro, luego de un veranito de San Juan que no sé si volveré a repetir en la vida, realmente espero que sí! Y bueno chiquillos y chiquillas, para que les voy a venir con cuentos, por mucho que la globalización se supone que conecta a todos y que los medios están a la mano, etc., al final la voluntad humana pesa mucho más y mientras estaba de guata al sol, confieso que no quería ni asomar la nariz en un ciber, lo mínimo para decir que estaba vivita y coleando.

Así que mis cuentos por el Sudeste Asiático se quedaron volando en mi cabecilla loca, para luego de horas y horas de viaje, esperas en el aeropuerto, resfrío de aire acondicionado y tiempo de volver a enchufarse a la vida granjera, llegaran acá en bruto y quizá con menos hiperventilación de cuando se generaron.

Ya no recuerdo en qué quedamos... Creo que en el norte y mi encuentro cercano con el elefante. Aquí debo insertar una tragedia que me quitará la poca credibilidad que tengo: Ya varios me preguntan que onda las fotos y no, no me hago la misteriosa, la verdad es que las fotos no existen, se perdieron de la faz de la tierra y no tengo ninguna prueba de que de veras me subí al famoso bicho. No diré más, porque aún es un tema sensible y lo único que me queda, es inventarme ese paseo de la mano de photoshop, así que desde acá hago un llamado a que alguien me haga una fotito falsa para mentirle a mis futuros hijos.

Y yo, qué hago aquí?

El relajo de Chiang Mai fue pleno. Fue un agrado caminar por sus coloridas callecillas, perderse en el mercado de fin de semana y parar la nariz en los múltiples olores salientes de cacerolas hirviendo. La diversidad es abrumante, hay una mezcla de estímulos visuales, aromáticos y gustativos que no sabes por donde empezar a seguirlos. Para los compradores compulsivos, debo recomendar esta zona de Tailandia, pues todo desde la comida, artesanía, ropa, entre otros menesteres es más barato. Nos daríamos cuenta de esto sobretodo en el sur, donde encuentras a veces hasta el doble los precios del norte.

Los templos también son muy bellos, están por toda la ciudad y quizás son menos parafernálicos que los de Bangkok, pero no por eso menos impresionantes. En medio de la Universidad Budista, encontramos el pagoda más grande de Tailandia, el cual durante mientras pasaban choromil dinastías, intentaban agrandar aún más, como si no fuera suficiente para buda tanto esfuerzo humano. En general todos los templos se destacan por el detalle en la decoración, estos tailandeses no escatiman gastos ni ganas en hacer que la casa de Buda sea la mejor de todas.

Antes de irnos decidimos hacernos un masaje Thai, el cual también recomiendo hacer en Chiang Mai porque sale mucho menos y la buena atención es garantizada. Nos atendieron tres señoras de lo más secas, las cuales nos amasaron durante una hora y salimos realmente levitando del local. Con dedicación machacaron desde la punta de los dedos del pie hasta la cabeza, con una técnica ágil, casi indolora y sobre todo demasiado relajante (porque igual con todos los nudos que una tiene en el cuello es imposible que no te duela nada) Eso sí, si son cosquillosos como yo, aguantense la risa no más, porque te toquetean enterita! Y cuidado con relajarse demasiado, por respeto a la señora amasadora, la cual hasta te lava los pies a la entrada del masaje.


Bangkok de entrada fue locura, llegamos a las 5 de la mañana luego de un agotador viaje en bus y partimos a Khao San Road, la cuadra más loquita y turística de la capital tailandesa. El cuadro no fue muy amigable: en medio del húmedo sopor de la madrugada ingleses copeteados viniendo de vuelta del carrete, putas tailandesas (bellísimas) buscando nuevos clientes y de paso una rata gigante que nos saludó entre los montes de basura armados en el desenfreno de la noche anterior. En ese minuto lo único que una quiere es una ducha y donde caerse muerta por un rato. Conseguimos un hostal con un ventilador chatarriento, morimos un rato y de ahí a conocer lo que más se pudiera para volver a salir de la agotadora ciudad donde habíamos aterrizado.

Si ya en Chiang Mai nos volvimos loquitas con tanto templo, en Bangkok la challa es el triple. Si son fanáticos del arte religioso o quieren llevar su espiritualidad posmoderna al máximo, los templos de aquí son su lugar perfecto. No pueden perderse el Wat Pho, la Golden Mountain, el Grand Palace con el Buda de Esmeralda y el Wat Arun, al cual por falta de tiempo y saturación budista, no pudimos ir.

Bangkok es una ciudad enorme, cuyo movimiento no para y los turistas llegan todo el año en busca de la diversión y atracciones que la ciudad puede otorgar. De todas formas, para mí suficiente los pocos días que pasamos ahí, pues entre el calor agobiante que nos dio el tono brilloso fascinante en casi todas las fotos y la cantidad de turistas que chocábamos en cada rincón, necesité escapar en busca de nuevas cosas que ver. No sabía que la locura tomaría nuevas formas y me seguiría hasta Hanoi.

Good Morning Vietnam!

El zarpazo húmedo de bienvenida se repitió con creces al salir del aeropuerto de Hanoi. El día comenzaba para todos, nosotras, las turistas y ellos, la masa motociclista vietnamita. Podría decirse que gran parte de la vida diaria de estos habitantes se hace arriba de una moto. Niños pequeños, ancianos, comerciantes, oficinistas, etc., de todo se ve arriba de una moto. Lo que más me llamó la atención, fue una vendedora de peces dorados, quien llevaba en un atado de frágiles bolsitas con agua a los intranquilos bichos como si se tratara de cualquier cosa. El peatón casi no existe o al menos, es el que está en menos consideración en la vida urbana de Vietnam. Entre los pequeños pasajes de nombres impronunciables, nos armamos de valor y ganas con nuestras pesadas mochilas, dispuestas a mezclarnos con la fauna ny salir a descubrir esta caótica ciudad.

Cruzar la calle se volvió una hazaña desde el primer minuto. Viajeros que anteriormente habían ido, nos advirtieron de la dificultad, pero aún así no estábamos preparadas para hacerlas de kamikazes. Supuestamente, una debe hacerlo con calma y de manera segura, pues las motos te esquivan sin problema. El asunto es que decirlo es más fácil, pues la cantidad de motos es monstruosa y a eso le sumas los autos e incluso las bicicletas se convierten en armas letales. Tras unos días de práctica, me fue mucho más fácil y entre la desesperación de querer ver algo más que la esquina de una calle, ya me tiraba a la vida, no mirando atrás y esperando que el espíritu vietnamita se impregnara en mí en el instante decisivo. A veces, por supuesto, nos apegábamos a algún local peatón e incluso, a una señora le dimos pena y le faltó tomarnos de las manos y cruzar cual parvularia con nosotras.

Superado a medias el asunto de cruzar las calles, caminar se volvió el mejor tour para esta ciudad, con edificios angostos y largos en altura, mezcla del estilo local y la influencia colonialista francesa. Tiene su no se qué Hanoi, entre su locura innata, el desorden callejero, la gente tomandose las veredas para comer, hacer vida social (sobre todo vida nocturna) y que aún mantiene su autenticidad a mí parecer, pues el turismo no aflora en su esplendor como lo tiene Tailandia. A veces íbamos caminando, y éramos las únicas extranjeras en el lugar, lo cual de todas formas fue un agrado entre tanto turista pelmazo.

Entre los lugares que les recomiendo está el Templo de la Literatura, construído por uno de los reyes en el 1400 si no me equivoco, con el fin de educar chiquillos, incluído los futuros soberanos. Esto daría pie para que luego naciera una universidad de Vietnam. El museo de la guerra también es un imperdible, es chistoso observar que no hay ningún atisbo por ser neutro en el lenguaje de la información que te entregan, a los "curadores" sólo les faltó poner cerdos americanos, lo cual debí haber sugerido en el libro de visitas. Los vietnamitas tienen en muestra cada tanque, helicóptero, pedazo de avión que requisaron de los gringos, con el detalle preciso de cuándo, dónde y quién realizó cada hazaña. Bien instructivamente vietnamita.

La cosa más freak nos pasó en el mausoleo del Ho Chi Min, mentor y líder de la revolución en Vietnam. El señor es venerado al máximo, encuentras de todo de él, libros, postales y su cara en los Dongs Vietnamitas, la moneda oficial. En el mausoleo no podíamos tomar fotos, debíamos entrar bien tapadas y en silencio, haciendo una fila india mortuoria a través de unos pasillos con alfombra roja. Luego, la temperatura baja y entramos a una oscura cápsula fúnebre donde en el medio, resguardado por guardias que ni pestañeaban e iluminado con una tenue luz, descansaba la estatua de cera (suponemos) del líder vietnamita. Fue imposible no pensar que se trataba del Ho Chi Min de a de veras y querer salir corriendo de la extraña recreación que nos habían plantado.

La comida en Vietnam no es tan cara y depende del lugar donde vayas para opinar si te gusta o no. Ahí probé cosas bien ricas, la típica comida oriental con noodles sabrosos, arroz y salsas ricas. Pero también nos pillamos con cosas asquerosas, como el helado más insípido que he probado en la historia de los helados, un pastel que por fuera parecía un inocente pan de huevo, el cual luego comprobamos que el concepto fue llevado al extremo de tener la yema del huevo completita en el interior: realmente guacala! También encontramos marraquetas vietnamitas, ricas, pero que en nada se comparan a la nuestra, que es más sabrosa, crujiente y no se desarma en migas como la de los vietnamitas. Igual en nuestros momentos de hambre occidental, cuando una ya no quiere más curry en la vida, el pancito con mantequilla nos vino de pelos.

Tras pasar tres días recorriendo a full, nos largamos a un minutito de confianza en Halong Bay, a unas tres horas de Hanoi, donde tomamos el botecto pirata que nos llevó a recorrer alrededor de las casi 2 mil islas que rodean la bahía. Sólo vimos una por dentro, llamada originalmente la Amazing Cave, con unas roquitas que ni les explico, realmente alucinante y en cada una, la guía nos hacía ver a buda y a algún animal sagrado, e incluso, a una fálica piedra que según ella era un dedo parado y cuando nos preguntó que creíamos que era, todos nos quedamos callados sin saber cómo decirle que parecía un pico.

En la noche nos desordenamos con un trío de españoles, unas japonesas y hasta un cabro chico gringo, con quienes bailoteamos y hasta karaoke sacó la tripulación para entretener a la concurrencia. Al otro día kayak (no me pregunten cómo lo hice, sólo diré que choqué un par de veces con unos barcos, pero algo salvé) y de vuelta a Hanoi a tomar el avión para nuestra última semana en Tailandia.

Tsunami de relax

Después de tanto webeo peatonal y frenesí vietnamita, llegaba nuestra parte final del viaje, maquiávelicamente planeada en el sur de Tailandia, donde todo es relajo y evasión. En Kho Phi Phi, básicamente el tiempo no existe. La vida diaria se rige por otras cosas, cuando aparece el sol, ir a caminar a la playa, la hora de pasar la sed con un jugo tropical o las ganas de ir a ver el mar color turquesa. No puede ser de otra forma cuando vives rodeado de un oceano cristalino, montañas inmensas llenas de verde, clima amable y una comunidad que como tú, sigue los días con una filosofía digna de Bob Marley.

Es ahí cuando una se explica en parte, cómo luego de haber sufrido una catástrofe natural como un Tsunami, estos hombres y mujeres se hayan levantado tan rápido para volver a la normalidad de su pequeño paraíso tropical. De hecho, hasta hoy, los tailandeses de la zona siguen mejorando la isla con un afán tremendo, lo cual sigue atrayendo a los turistas que mantienen la economía local en casi un 100%.

Ante esto gente, hay que tener paciencia. Pues la mayoría de la afluencia turista es gringa (australiana, inglesa, estadounidense) y la vida nocturna sobre todo, está hecha a la medida de ellos. Nos costó encontrar lugares donde carretear piola sin encontrar hooligans, pero los hay. Mucho bar al lado de la playa, cócteles ricos y buckets, unos baldes con ron tailandés, coca y red bull, que si bien no eran muy buenos, salvaban bastante la noche tailandesa.

Lo mejor es la gente local, nunca había visto weones tan pajeros y buena onda como ellos. A veces entrabas a una tienda y cuando querías preguntar algo, te dabas cuenta que el dependiente estaba raja durmiendo en un rincón o simplemente tirado en el suelo. En ellos, el panorama se completa, pues son muy amables y encantadores en general.

Ustedes ya vieron las fotos, así que no sé describirles de mejor forma lo hermoso del lugar. Tienen que ir a verlo con sus ojos cabros y cabras, pues la cantidad de belleza, colores y naturaleza no se la despegan de la retina. Recomiendo esta isla por unos días, pero si pueden hacer un recorrido de más islas, háganlo sin dudar, pues cada una tiene su encanto. Nosotras andábamos cortas de tiempo, así que sólo fuimos a ésta, suficiente para darnos el gustito final del Tour Loquillo.

Sé que me faltaron un montón de detalles, pero me gustaría dejar cosas inconclusas que les contaré a cada uno, con una chelita en la mano, a mi regreso.

Ahora sigo la aventura australiana, en Gatton por ahora, pero se viene una nueva ruta apenas el dinero vuelva a mis bolsillos, el cual se redujo un poco por el paseo sudaca en Asia. En todo caso, lo comido, olido, comprado y zapateado, no me lo quita nadie guachit@s.

Ahí se ven hasta una próxima!!!!


05 agosto 2009

Viajando en dos actos

Estoy contra el tiempo y el teclado Thai me complica el tecleo y mi obsesiva fijacion con la ortografia, no hay tildes y menos la letra que viene despues de la n. Asi que con estas chicas (intente decir pequenas) complicaciones les cuento a la loca como me ha ido hasta ahora.

Primer Acto

Es verdad eso de que los viajes de avion te enchufan de un rato para otro desde una realidad a otra demasiado distinta. Me subi en Brisbane y atisbe lo que seria el ultimo pedacito de occidente por un buen rato, ya en el mismo avion el oriente se me plantaba de zopeton. Comenzando con el despegue en aerolineas Royal Brunei, en donde las modernas pantallas frente a los asientos nos resguardaban con una mistica oracion a Alah que pedia por favorcito que todo saliera bien y llegaramos a tierra del sultan con todo nuestro cuerpecillo tal y como partimos.

Gracias a este caballero todo salio de pelos y 7 horas despues estabamos en la noche de Brunei, con el sultan por todas partes ya que todos celebraban la ultima noche de partuza por su aniversario (el sinonimo obvio se omite por razones obvias jajaja) numero 63. O el viejo tiene un secreto milagroso o ocupa sus petrodolares en cirugias o mas bien el photoshop le favorece bastante, porque en las mil y unas gigantografias de su figura no se le ve ninguna arruga.

La calle estaba prendida, el calor me abofeteaba y los estimulos visuales obligaban a no apagar la camara ni cerrar los ojos por ningun momento. Caminar por Bandar Seri Bewagan, la capital de esta mini burbuja musulmana malaya da una rara sensacion de estar en tierra ajena y al mismo tiempo, reconocer la influencia occidental por todos lados. Si hasta KFC le daba el saludo en algunos de los anuncios de la calle. Es una combinacion de la fuerte espiritualidad musulmana, reflejada en templos, una mesquita grandiosa, las mujeres con el velo y tapadas enteras y el destape del resto de la poblacion que no es musulmana, los turistas y la presencia del show me the money llamado sultan en todas las esquinas. La ostentacion era maxima, al menos esa noche, porque todas las calles estaban revestidas de luces de colores, onda Navidad pero sin el viejo pascuero, reemplazado por don Hassan, el sultan.

Esa noche fuimos reinas, ya que en cada rincon los chiquillos de todas edades nos gritaban, miraban con cara de viejo verde y decian quizas que palabras libidinosas en malayo. Algo que por un minuto te sube la autoestima, pero a los 100 metros de haber caminado ya terminaba por intimidarte bastante.

Recorrimos en poco tiempo el centro, bastante chico (como todo el pais en verdad), paseamos por los mercados nocturnos que ofrecian una amplia variedad de productos de feria artesanal de plaza de armas de cualquier provincia en Chile jajaj. Excepto por algunas cosas mas particulares como telas, vestidos o ropa tipica en general, el resto era la misma challa. Lo mas entrete lejos es la parte de la comida, donde probamos un plato de Indonesia bastante rico y picante por cierto, (Brunei tiene influencia de este pais y Malasia por si no lo sabian cabrit@s) que nos dejo el ombligo para afuera, listas para irnos en busqueda del dia siguiente.

Antes de partir al otro dia, nos dimos una vuelta nuevamente y las calles estaban vacias, la verdad quedamos conformes con nuestra corta estadia pues a escala de lo que es este pais, vimos suficiente en algunas horas. A las 10 nos fuimos al aeropuerto para irnos a Bangkok y seguir nuestro viaje.

Segundo Acto

Dejamos al don Hassan y su micropais y volamos con bastantes turbulencias (Felicilandia se queda chico) a Bangkok la capital de Tailandia. Cuento corto, nos fuimos directo a la estacion de tren y en ese recorrido ya pudimos vislumbrar el particular caos de esta revolucionada ciudad. Grandes autopistas igualitos a los jueguitos de Hot Wheels pero con tuk tuks (los carritos con motos), motos por doquier, micros de todos colores, taxis y la chorrera de autos. De partida ya nos aguantamos un taco enorme para llegar por fin a la estacion, gigante y con miles de mochileros que como nosotros tratan de enchufarse con todo este movimiento a mil por hora. Logramos sacar nuestro pasaje a Chiang Mai, la ciudad mas importante del Norte de Tailandia a la cual llegamos doce horas despues, muertas pero con el corazon tranquilo porque todo estaba saliendo muy bien con nuestro itinerario loquillo, pensado mucho tiempo antes entre desmalezado, vida de caravan y largas conversaciones noctambulas.

Debo decir que aunque llevo pocos dias, me enamore de Chiang Mai. Lejos de la multitud que reina en Bangkok, esta ciudad es mucho mas tranquila y con un monton de panoramas que realizar. partimos recorriendo el mercado del domingo, lleno de artesania y nos volvimos loquitas con tanta cosa linda que ofrecian. Caminamos horas, entremedio nos tomamos sus ricos juguitos naturales y nos dejamos llevar por la atmosfera calida y calma de sus pasajes antiguos, con templos gigantes y con Buda (asi como el sultan) como la estrella de todos sus rincones.

Al otro dia tomamos un tour que nos llevo a los montes, frondosos y fertiles. Es increible lo rica que esta tierra, todo crece!!! Vas caminando y te pillas con miles de especies, arboles selvaticos, vegetales de todo tipo, aji, zapallo, papa, bananas y sobretodo arroz, arroz y mas arroz. Creo que apenas pueda subire fotos, yo creo que a la vuelta, pero me gustaria compratir con ustedes estas hermosas imagenes. Caminar entre estos lugares fue alucinante, mirar a todos lados te sobrecoge y sobretodo cuando vas, arriba de un elefante!!!! El cuadro mas surrealista en el que podria haberme imaginado estar chiquillos y chiquillas. Y me fui solita porque tres era mucho para un pobre elefante, asi que con harto espacio me fui a paso lento en medio de un rio chiquito y mi elefante no estaba ni ahi conmigo obviamente, lo unico que queria era comer bambu y rascarse el poto en las piedras que encontraba. Me cayo de lo mas bien este especimen, al cual no culpo de estar chato de transportar turistas como la que escribe.

El tiempo me pilla, asi que tendre que dejar asi este escueto informe. Creo que asi tendra que ser, reportes en cuanto pueda sentarme una media horita en un ciber cafe. No prometo nada, pero son tantas las ganas de ir vomitando informacion que quiza lo haga recurrentemente.

Ya estoy de vuelta en Bangkok y en dos dias me voy a Vietnam, asi que ahi hay mas challa que juntar para volver a lanzarla.

Un beso a todos y gracias por sus saludos! Los llevo conmigo a todas partes.

03 julio 2009

De cómo rayos una sudaca como yo terminará en un país como Brunei...

Me saco una foto aquí cierto?

Hago una parada rápida en este ya querido y catártico espacio, que se ha convertido en la mejor manera de hacérles llegar aunque sea un tercio de lo que me ha pasado en tierras ajenas y prestadas por un año.

Aún sigo en Gatton, en la vida de Caravan y con la pega un poco más movida que en semanas pasadas, donde sólo laburábamos un día, tiempo insuficiente para ahorrar y juntar dinerillo para un plan maestro que tenemos con la chiquillas: ir a Tailandia en agosto.

Resulta que nos lanzamos, y a pesar de que todavía no juntamos la plata necesaria para todo el viaje, partimos a comprar el pasaje porque queda un mes y después nos saldría ultra mega caro. Así que con las chauchas reunidas hasta el lunes pasado, partí con las cabras a la agencia de viajes más cercana a cotizar nuestro ticket a tierras tailandesas.

Nos atendió una regordeta muy simpática llamada Gayle, a quien le rogamos nos diera el precio más barato que tuviera, aunque nos fuéramos en la bodega con el equipaje, con tal de poder partir a nuestra travesía. Luego de un par de minutos tecleando, la Gayle nos da un excelente precio: 680 dólares australianos, precio que fue más barato de lo que habíamos averiguado que costaba el pasaje.

Un pequeño detalle hace que este módico monto se pusiera ante nuestros ilusionados ojos: el vuelo a Bangkok tiene una parada especial en uno de los países donde jamás se me ocurrió en la vida que mis patas tocarían tierra: el sultanato de Brunei, ubicado en una pequeña franja de la isla de Borneo. No piensen que yo sabía esto de antes, Wikipedia se encargó de informarme varias cosas, incluído que el sultán que alguna vez dio una propina de 250 lucas a una mesera chilena, tiene 165 rolls royce en su colección de chorromil autos.

En fin, puedo decir que además de Perú, Argentina y ahora Australia, conocí alguna vez Brunei!

La verdad no sé qué rayos imaginarme, se me vienen a la mente un montón de imágines estereotipadas del mundo aladinesco, mucha ostentación, lujo burdo y un mijito rico heredero a sultán que me pide que me case con él o de lo contario me comprará de todas formas a mi familia dispuesta a recibir una buena dote...

Estaremos una noche en Bandar Sari Begawan, la capital de Brunei (por si no lo sabían ya) en el Hotel Royal Brunei, incluye transfers y desayuno asiático, según nos dice nuestra querida Gayle. Ya está todo listo y el 31 de julio partimos desde Brisbane a la capital sultanesca, luego al otro día en la tarde nos vamos a Bangkok y de ahí iniciamos la aventurilla en el Sudeste Asiático, lugar que dará para muchísimas otras historias. Volvemos a fines de agosto, parando de nuevo en Brunei pero por menos rato.

Tengan por seguro que Brunei quedará en mi retina para contar todo posteriormente, de seguro hago alguna crónica para Haciendo Hora, página que de seguro ya todos ustedes leyeron, con escritos de la Lolo y esta humilde servidora.

Eso es todo por el momento, díganme que opinan, si saben datos importantes de Brunei cuéntenme porfa, quiero saber todo acerca de este extraño lugar, y díganme si quieren algo en especial, yo ya me estoy figurando todas las fotos freak que sacaré. Mi playmobil (Que con Forest le pusimos Jacinta, así porque sí no más) se está preparando para posar en los exóticos lugares.

No puedo esperar!

Saludos!!!


15 junio 2009

Caravan Life



Regreso sana y salva a estas líneas luego de un tiempo largo sin decir ninguna cuestión. No me las he estado dando de misteriosa y desconocida como diría el ilustre Mario Hugo, sino que me fui de Moree y por lo tanto me quedé sin Internet, dispuesta a vivir una vida libre de enchufes y arraigos tecnológicos. La verdad este último tiempo el conectarme hacía un poco que no me desapegara del todo del terruño donde los dejé a todos ni de los cabritos que se desparramaron fuera del país. Necesitaba un poquito de aislamiento, pero no aguanté mucho y aquí estoy de nuevo. Lo de la onda ermitaña sirvió eso sí y han pasado varias cosas en este tiempo chicuelos y chicuelas.

Para comenzar me largué de la apacible vida en Moree, la lluvia nos estaba jugando una mala pasada y no se dignaba a desaparecer y conspirar contra nuestra linda pega de palitos. De hecho, el jefe nos fue a ver a nuestra casa cuando dejó de llover un poco, para decirnos que podíamos volver al día siguiente y que manejaríamos una moto 4x4 para no quedar embarradas en el campo de porotos. La raja! Pensamos todas, ahora sería todo más entrete aún y dejaríamos nuestra vida de dueñas de casa esperando a nuestros sostenedores masculinos. Pero al rato se puso a llover y el jefe dio el veredicto: no se vuelve hasta unos días más.

Suficiente tiempo sin hacer nada para nosotras, sobretodo cuando nuestra gran meta gran, es juntar plata para ir a Tailandia y otros países aledaños en agosto. Es barato ir, pero hay que trabajar a full este tiempo que queda. Así que chao Moree y jefecito querido, nos viramos de aquí dejando humito porque el pozo millonario no lo hacemos nica si seguimos en este pueblito.

Dijimos adios a nuestros amiguines y las tres partimos hacia el norte de Moree, en el estado de Queensland, un lugar trazado por ciudades pintorescas a la orilla del Pacífico, espíritu Surf y verde, mucho verde adornando el panorama marino. El destino era Gatton, un poco más al interior, pero a un poco más de una hora del mar y Brisbane, la tercera ciudad más grande de Australia.

La travesía para llegar fue todo el fin de semana, porque como buenas chiquillas no nos da la vejiga más de dos horas, así que parada al baño, a comer, a mirar algo lindo, yadayadayada. De todas formas fue muy entretenido y relax, a ese ritmo se puede mirar mejor, sacar fotos en movimiento desde la van y pegarse con la gente y los lugares que pasamos.

Llegamos a Gatton el lunes 1 de junio, dispuestas a encontrar pega al toque. Los primeros días dormimos en la Van en un Caravan Park, los cuales están en todos los pueblos y son como un camping con puras casas rodantes que ya no ruedan, pero sirven de prácticas casas para mochileros o solitarios empedernidos.

Mientras, empezamos a llamar a medio mundo para hallar pega, las primeras respuestas fueron bien desesperanzadoras. Fue inevitable frustrarse un poco, lo cansador del viaje, el estar un poco más solas, hicieron que esos días se pusieran un poco angustiantes. Al mismo tiempo, me empecé a encantar con el lugar, una ciudad más grande que Moree, verde verde, con harto parque; y el Caravan, con muchos backpackers o mochileros de todos lados, sobre todo ingleses y orientales. Por eso, Gatton tiene un poco más de ruido que Moree con la invasión de todos estos extraños jovenzuelos y de paso, tres tipical chilean chiquillas paseando por las tiendas de ropa usada.

Este es un tópico que no he tocado. Acá, en el pueblito más chico porque es más chico te encuentras con Op Shops, que vendrían siendo la ropa usada de allá, generalmente asociadas con la caridad como las del Salvation Army y las cruz roja u otras organizaciones. Encuentras chucherías de todo tipo muy barato, y por supuesto ropa. Es la mejor opción para el mochilero que no quiere gastar ni uno. Yo ya hice uso de ellas obviamente y me compré un tazón re pulento con pinturas de Tolouse Lautrec a 50 c, un collar de madera rojo a 1 dólar, un polerón de polar a 4 dólares para la pega (porque acá puta que hace frío) y un par de calcetas abrigadas a 3 dólares.


Ustedes se preguntarán por qué gastar plata cuando no tienes trabajo. Lo mismo me preguntaba yo en su momento, el arrepentimiento vino después. Pero no duró mucho porque tuvimos suerte y luego de un par de días y gracias a los datos de la gente del Caravan, conseguimos pega en una granja de vegetales orgánicos. Lo entrete es que cada día te toca algo distinto que hacer, empezamos la semana cortando tomates, luego hacemos desmalezado de un campo de zanahorias (por eso me duele el cuello) y recogimos zapallos.

En la pega trabajamos puras minas, tres irlandesas, un par de inglesas y tres taiwanesas. Las más simpáticas lejos son las de Taiwan, las cuales tienen nombres artísticos acá en Australia, pues nadie es capaz de memorizarse su nombre en chino mandarín. Es una estupidez, porque claramente con un poco de voluntad te queda en la memoria el nombre de la pobre cabra que tiene que ponerse un nombre en inglés para que los burritos que no saben nada más que la burbuja del anglo sean capaces de nombrarlas. Así que bueno, así es como conozco a la Elsa, la Lily y la Stella, que vienen de Taiwan pero se presentan en envase occidental. En todo caso ellas se ríen y si no les gusta el nombre que la profesora de inglés les dio originalmente se lo cambian. Lily ya ha sido Linda y Julie anteriormente, mientras que Elsa está disconforme con su nombre pero lo prefiere a Tina y Joy, sus nombres iniciales.

Lo más loco es el desmalezado. Sé que suena a una pega del demonio y sí, es re fome, pero lo particular es cómo lo hacemos. Resulta que en la granja tienen un tractor que atrás lleva dos corridas de tres asientos, los cuales puede subir y bajar, dejándolo a ras del suelo para que nosotras en las posiciones más indecorosas, levitemos sobre el campo de zanahorias quitando la mala yerba que por supuesto no tarda en volver a crecer. Así que pega en eso creo que hay para rato.

Arrendamos un Caravan para las tres, para así tener más espacio y hacer de Gatton un poco más hogar. Es chiquito el cacharrito, un poco frío en la noche, pero digno. En la pieza pusimos el colchón de dos plazas que traíamos y ahí hacemos cucharita las tres cabras friolentas para no sucumbir a las bajas temperaturas que han habido en la última semana. No pensé que iba a pasar frío acá, pero sí, es igualito a Santiago con 2 grados en la mañana, así que imagínense los tiritones que me doy a las 5 AM cuando despierto y después en la pega. Lo chori es que al llegar al campo en la mañana, se hace una fogata gigante para temperarse y empezar un poco mejor el día, es bien místico y sirve al menos los 3 minutos que dura la cuestión prendida. Luego las nalgas vuelven a su estado tieso durante horas.

Y así estoy, recordándolos a ustedes mis queridos y queridas, recibiendo sus lindos comentarios que me motivan a tratar de pensar y decir lo mejor posible mis aventurillas canguras. Ah y aún no pasa nada con los koalas, ya no hay ratones y me han picado tres hormigas en lo que va del viaje y puta que duele CTM!!!!! Son mis enemigas número 1.

Saludos especiales al Jimmys, que quiere volver en gloria y majestad al fútbol pero la vida lo hace tropezar y quebrarse una muñeca. Besos padre, ánimo en la recuperación!! A mis sureños que pasen la gripe en medio de la paranoia. Karencilla cuéntame cómo va tu doña cuando sepas noticias. Y gracias por sus recuentos noticiosos, cada uno en su estilo, me gusta la variedad jaja.

Ah! Y Carachini, vivo al lado de la línea del tren!! Y la wea pasa hasta en medio de la noche, ya me acostumbré a su bamboleo. En cuanto lo logre le saco fotos.

Saludos a todos y ya volveré con nuevas huifas que decir.

Soles y energía como diría Del Villar (alguien sabe de él?)

26 mayo 2009

Viaje a la punta del cerro


Este asunto del blog ha estado un poco botado, lo sé. Pero bueno, la idea era actualizar en la medida de que hubieran nuevos sucesos súper cachilupis que contar. La cosa es que hace casi una semana que con las chiquillas hemos estado de días off. Nos quedamos varadas con la pega del campo de porotos, porque la lluvia que se avecinaba llegó por varios días. Así que no les explico el barro que se armó y para entrar con el súper tocomocho 0,4 x 0,4 tendríamos que aún estar intentándolo para sacar todos los palitos.

La cosa es que nos quedamos cual dueñas de casas desesperadas, sin el glamour y las copuchas de Wisteria Lane, por mucho que quisiéramos tener las curvas de Eva Longoria. ¿Mucha analogía ñoña? Sorry, y eso que no veo tele desde que me vine de Chile. Al principio reconozco que estábamos felices porque necesitábamos del descanso y paz casera, pero con los días la lluvia no paraba y eso significaba muchos días off y por lo tanto menos money en nuestros pockets cachai? (chiaaa). 

Bueno y en la angustiosa espera, cansadas de la monotonía hogareña, nos dio el arranque feminista y pescamos la Van, unas cuantas provisiones y con las cabras partimos al parque nacional más cercano. Según el mapa, debíamos viajar unos 96 Km hacia Narrabri y luego unos 40 más para llegar al Monte Kaputar.


Puede sonar bien nada el panorama, pero ir a un monte en Australia es bastante pintoresco para un país donde todo es plano y el infinito y más allá es una frase para tomar en serio. Con razón los aborígenes acá conciben el mundo en forma plana, según me lo dijo mi libro sobre mitos aborígenes que saqué de la biblioteca pública - pulentosa que tienen acá. Sí, sigo ñoña como siempre y a mucha honra ok?

Así que nos fuimos en la Thelma y Louise con yapa, llegamos a Narrabri en una hora, un pueblito igual de bonito y ordenadillo que Moree, con su McDonalds y KFC como en todos lados acá y decidimos que no podíamos partir secas a la punta del cerro. Pasamos a la licorería del súper más cercana (Suena menso, pero los súper en Australia no venden copete, pero siempre encuentras una botillería pasando las cajas, dentro del súper. Es bien raro. Ah y las bebidas no las venden en la boti y sí en el súper… plop) y encontramos vino chileno (Casillero del Diablo y Misiones de Rengo) a precio moderado (10 dólares), pero al final nos fuimos por la baratija de dos vinos sudafricanos por uno, a 10 dólares (perdonen tanto paréntesis, pero por algo la Tere Calderón hacia disertaciones de ellos y los corchetes jajaja) 

Listas y aperadas con vinacho, partimos a nuestro paseo de fin de semana, dejando atrás palitos y a los pericotes de nuestra casa. El camino era bastante bello y debo decir que me recordó mucho al sur de Chile, con algunos matices en los colores más rojizos de la tierra y los mil verdes de la vegetación, colores que por supuesto no están en la escala cromática perceptible por un hombre, a menos que por supuesto sea gay o “artista” jejej. 

Por supuesto, la bienvenida al parque fue dada por canguros, pero una especie más chica y rechoncha llamada Wallabies, que corrían cuesta abajo por los cerros de lo más bien. Mención especial son las instalaciones en los parques nacionales. Según me cuenta la Gina, que es una experta en esta materia, todos los parques cuentan con pulentas áreas de descanso, picnic y camping, algunos con baños y duchas de primera, incluso más limpios que el water de mi casa. Lo pude comprobar, pues nos tocó uno que tenía hasta agua caliente y harto confort! El paraíso de toda niña que le cuesta hacer en los matorrales (Too much information?!) 

Además, el lugar tenía un lugar para hacer asados, con unas planchas a gas donde puedes calentar pan y hacer tus choripanes a destajo y por supuesto con sus correspondientes mesitas de picnic. ¿Qué más se puede pedir? Nosotras dormimos en la Van, pero un poco más arriba del monte había otra área con mini cabañas para los más friolentos. Obviamente esto no es gratis, pero el costo es mínimo (5AUD/2lucrecias) para todas las cosas que te ofrece el espacio, que dicho sea de paso, no intervenía mayormente con la naturaleza del lugar.


Así que ahí nos instalamos, preparamos unos pancitos pita calientes, dimos una vuelta rápida al lugar donde vimos la tremenda roca que verán en las fotos y volvimos rápido a la Van, porque en Australia se oscurece a las 5:15 más o menos. Acurrucadas, con uvas y velas para hacer ambiente de carrete, abrimos el vinito, primero el Syrah, un poco dulzón para mi gusto, y el Cabernet que estaba bien sandunguero y sabrosón; y nos dedicamos a descuerar al mundo, la vida y todo lo que la lengua rasposa podía articular por largas horas, hasta que los ritmos sudafricanos se despidieron. 

Todo perfect. Pero la noche se hizo notar con un viento estruendoso que incluso hacía bambolear la Van y que pasaran un montón de rollos acerca de mochileros muertos por ramas gigantes que cedían de sus árboles. Por supuesto, nada de eso sucedió y sólo fue una larga noche con el silbido del viento en las orejas y la incomodidad de dormir apretadas en malos colchones. Pero da lo mismo, al otro día todo amaneció esplendoroso y nos levantamos a terminar de recorrer el parque como raudas e intrépidas mujeres que somos. 

De todas formas, el lugar era enorme y toma mucho más tiempo en conocerse que las menos de 24 horas que pasamos en él. Habían caminos “sólo para experimentados” según rezaba el folleto del parque, así que de plano nos descartamos, la verdad sólo porque no teníamos buenas tillas… Nah la verdad hubiéramos dado un poco de jugo sudaca.


De vuelta me largué y manejé unos 20 Km, lo cual me hace sentir bastante realizada, espero volver una Fitipaldi para que salgamos y hagamos un paseo así, te tinca El Morado Carachín? Jejeje

Aquí les dejo unas fotos y subí otras pocas al álbum de Picasa que dejé en el post anterior. De todas maneras lo vuelvo a poner ACÁ

Encuentro que nada que ver que nadie me cuente sobre el reality, el único que se dignó a actualizarme fue el Chris el otro día jajaja. Bueno y hasta este post, habían 84 casos de gripe porcina, díganme algo: ¿Es pa tanto la cuestión? O es la misma volá alarmista de siempre? 

La otra semana quizá volemos de Moree y nos vayamos hacia el norte. Mucho palito, menos pega, menos Money y aún, muchos ratones! Ahí estaré contando sobre mis pasos. 

Los vimos!

PD: Díganme si le aplico poder de síntesis o no? A veces me vuelo y quizá es mushooo